Guía práctica · Viajar por España
El Camino de Santiago: guía para principiantes
Por Íñigo Lamas, peregrino y autor del blog «Paso a paso»
He hecho el Camino de Santiago cuatro veces y, cada vez que vuelvo a casa, alguien me pregunta lo mismo: «¿Y yo podría hacerlo?». La respuesta casi siempre es sí. Aquí tienes todo lo que necesitas saber antes de empezar.
- ¿Qué es el Camino?
Es una red de rutas antiguas que llegan a Santiago de Compostela, la ciudad donde, según la tradición, está la tumba del apóstol Santiago. Desde la Edad Media, miles de peregrinos lo han recorrido cada año, por motivos religiosos, deportivos o simplemente personales. Hoy es uno de los itinerarios culturales más importantes de Europa.
- ¿Qué camino elijo?
El más famoso es el Camino Francés, que empieza en los Pirineos y tiene unos ochocientos kilómetros. Si tienes poco tiempo, puedes hacer solo la última parte, desde Sarria, que está a algo más de cien kilómetros de Santiago. Hay otros caminos muy bonitos: el Portugués, el del Norte, que va por la costa, o el Primitivo, que es el más antiguo.
- La credencial y la Compostela
Antes de salir necesitas la credencial, una especie de pasaporte en el que pones un sello en los albergues, bares e iglesias por los que pasas. Al llegar a Santiago, si has caminado por lo menos los últimos cien kilómetros, te dan la Compostela, el certificado que demuestra que has terminado el Camino.
- Dónde dormir
Los albergues son la opción más típica: son baratos y en ellos conoces a peregrinos de todo el mundo, con quienes compartes cena, historias y, a veces, ronquidos. Si prefieres dormir tranquilo, también hay pensiones y hoteles rurales a lo largo de todo el recorrido.
- ¿Cuánto cuesta?
El Camino no es un viaje caro. Una noche en un albergue cuesta entre diez y veinte euros, y en muchos pueblos hay bares que ofrecen un «menú del peregrino», con primer plato, segundo, postre y bebida, a un precio muy bueno. Con unos cuarenta euros al día puedes vivir sin problemas.
- Mis consejos
Lo más importante son los pies: lleva unas botas que ya conoces, nunca unas nuevas. La mochila no debe pesar más del diez por ciento de tu peso. Empieza temprano, para caminar con el fresco de la mañana, y sigue siempre las flechas amarillas, que te indican el camino. Y lo que nunca debes olvidar: escucha a tu cuerpo y, si estás cansado, descansa.
- La llegada
No hay nada como entrar en la plaza del Obradoiro, delante de la catedral, después de tantos días de camino. Muchos peregrinos lloran, se abrazan o simplemente se sientan en el suelo a mirar la fachada. Ese es el momento del que todos hablan y el que, te lo aseguro, nunca vas a olvidar.
