B1Unidad 2: Historias y anécdotas
Contar anécdotas en español: accidentes, sucesos y casualidades
Contar anécdotas en español: el vocabulario de accidentes y sucesos (perder el avión, quedarse encerrado, pinchar una rueda), las casualidades y contratiempos de cada día y las expresiones para contar historias y reaccionar (¡Qué casualidad!, ¡Qué susto!). Nivel B1, con dibujos, tres audios de España y ejercicios.
- Contratiempos
- Casualidades
- ¡Qué susto!
Vocabulario de accidentes y sucesos: doce contratiempos con dibujos
Perder el avión, quedarse encerrado, pinchar una rueda… Debajo de cada dibujo tienes un detalle. Las frases cuentan historias en pasado y algunas usan el pluscuamperfecto (había salido, me había olvidado), que verás en la gramática. Pulsa un dibujo para oír una frase.
Contar anécdotas en español: tu historia
Cuenta una anécdota en cuatro pasos: qué te pasó, qué había pasado antes, qué pasó en ese momento y cómo terminó. Después pulsa para escuchar tu texto.
Mi anécdota
¿A ti te ha pasado algo parecido?
Expresiones para contar historias: casualidades y contratiempos
Los accidentes, los pequeños problemas del día a día y las exclamaciones para reaccionar cuando alguien te cuenta algo. Pulsa para escucharlas.
Para reaccionar cuando alguien te cuenta algo: ¿En serio? (sorpresa), ¡Qué mala suerte!, ¡Qué susto!, ¡Qué vergüenza! y, si todo terminó bien, ¡Menos mal! Fíjate: se me olvidaron las llaves, se me rompió el móvil = no lo hice a propósito.
Escucha: ¿qué pasó?
Escucha y pulsa el dibujo correcto.
Pulsa el altavoz para empezar
1 de 10Elige la palabra
Completa cada frase con la palabra correcta.
Escucha y adivina qué pasó
Pulsa ▶, escucha a la persona y elige qué le pasó.
¿Qué es?
Pulsa una palabra y después su definición.
Tres audios: ¡menudo día!
Lucía se quedó encerrada en el ascensor de la escuela, Dani se perdió el primer día en Valencia y Carmen perdió el avión el primer día de su viaje de novios. Escucha cada audio y, debajo, comprueba si lo has entendido.
Lucía cuenta lo que le pasó un lunes en la escuela. Fíjate en cómo ordena la historia.
El curso pasado me pasó algo que todavía me hace reír. Era lunes, había dormido fatal y llegaba tarde a clase, así que cogí el ascensor de la escuela en lugar de subir andando.
Entre el segundo y el tercer piso, el ascensor se paró de repente y se apagó la luz. Me quedé encerrada. Llamé al conserje, pero resulta que ese día se había ido al médico.
Al final, mis propios alumnos llamaron a los bomberos. Estuve encerrada casi una hora, sentada en el suelo y corrigiendo exámenes con la linterna del móvil.
Cuando por fin salí, mis alumnos me esperaban con un café y un cartel: «Bienvenida, profe». ¡Qué vergüenza pasé!
El primer día de Dani en Valencia fue un desastre… con un final inesperado.
Mi primer día en Valencia fue un desastre. Había quedado con el dueño del piso a las doce, pero el tren llegó con una hora de retraso.
Para colmo, el móvil se quedó sin batería en la estación y no sabía la dirección exacta. Me perdí por el barrio del Carmen con dos maletas enormes.
En ese momento oí a alguien que gritaba mi nombre. Era Pablo, un chico de mi barrio de Madrid al que no veía desde el instituto. ¡Qué casualidad! Él vivía en Valencia desde hacía dos años.
Me dejó cargar el móvil en un bar, llamamos al dueño y al final llegué al piso a las dos. Gracias a Pablo, los primeros meses fueron mucho menos solitarios.
Carmen recuerda cómo empezó su viaje de novios hace treinta años.
Mi marido y yo nos casamos un sábado de junio, y el domingo por la mañana salíamos de viaje de novios a Canarias. Lo teníamos todo preparado desde hacía meses.
Pero en la autopista, camino del aeropuerto, el taxi pinchó una rueda. El taxista tardó media hora en cambiarla y nosotros mirábamos el reloj sin parar.
Cuando llegamos al aeropuerto, el avión ya había salido. ¡Perdimos el avión el primer día de casados! Yo me puse a llorar allí mismo.
Al final, la compañía nos cambió el billete para el día siguiente y nos regaló una noche en el hotel del aeropuerto. Treinta años después, todavía nos reímos de aquel día.
Frases útiles
Así se habla en España
- ¿Sabes qué me pasó? o ¿A que no sabes qué me pasó? son las formas típicas de empezar una anécdota.
- Para colmo = y además, algo todavía peor: Llovía y, para colmo, perdí el paraguas.
- Se me… para lo involuntario: se me olvidó, se me cayó, se me rompió, se me perdió.
- ¡Menudo día! = ¡qué día tan malo!
- Tener mala pata = tener mala suerte: ¡Qué mala pata, perdiste el tren por un minuto!
Gramática de esta unidad: el pluscuamperfecto (había salido, me había olvidado), los cuatro tiempos del pasado juntos y los conectores para contar historias (resulta que, en ese momento, al final). Lo verás paso a paso en la sección Gramática.
¿Qué respondes?
Frases de los audios y situaciones reales. Escucha y elige la respuesta más natural.
¿Lo has aprendido?
Cinco preguntas rápidas sobre esta sección.
Contar anécdotas en español: palabras de la unidad 2
Historias y anécdotas: todas las palabras de la unidad 2. Pulsa para escucharlas.
Ideas para la clase
- Mi peor día: cada alumno cuenta un contratiempo real; la clase reacciona con ¡Qué mala suerte!, ¡Qué susto!, ¿En serio?
- Historia en cadena: un alumno empieza («Una vez me quedé encerrado en…») y cada uno añade una frase con un conector.
- ¿Verdad o mentira?: cada alumno cuenta dos anécdotas, una inventada; los demás adivinan cuál es falsa.
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2. Gramática: el pluscuamperfecto