Reportaje · Medio ambiente
Ciudades más verdes: tres ejemplos que funcionan
Por Marta Soler, Revista Vivir Mejor
Más de la mitad de la población del mundo vive hoy en ciudades, y las ciudades producen buena parte de la contaminación. Pero algunas ciudades españolas han decidido cambiar, y no todas son grandes capitales. Hemos visitado tres de ellas para ver qué hacen y qué podemos aprender de ellas.
- Pontevedra: la ciudad de los peatones
Hace más de veinte años, Pontevedra cerró su centro a los coches. Al principio muchos comerciantes protestaron, porque pensaban que iban a perder clientes. El ayuntamiento amplió las aceras para que los peatones caminen con seguridad y puso aparcamientos fuera del centro para que los visitantes dejen allí el coche. Hoy el centro está lleno de gente, muchos niños van solos al colegio y el ruido ha bajado muchísimo. «Las calles son para las personas», dice una vecina de ochenta años que hace todas sus compras a pie.
- Vitoria-Gasteiz: un anillo verde
Vitoria fue Capital Verde Europea en 2012. Su secreto es el «anillo verde»: un círculo de parques, bosques y zonas húmedas alrededor de la ciudad, con caminos para ir a pie o en bici. Las rutas tienen carteles para que los visitantes conozcan las plantas y los animales. Por ejemplo, en el humedal de Salburua se pueden ver ciervos y cientos de aves a pocos minutos del centro. Muchos vecinos tienen un parque cerca de casa.
- Valencia: huerta y bicis
Valencia fue Capital Verde Europea en 2024. La ciudad tiene muchos kilómetros de carril bici y protege la huerta, los campos que la rodean desde hace siglos. Muchos colegios tienen huertos escolares para que los niños aprendan de dónde viene la comida. Además, el antiguo cauce del río Turia es hoy un enorme jardín de unos nueve kilómetros donde la gente pasea, corre y monta en bici.
- Lo que dicen los expertos
Para Aitana Ruiz, bióloga y activista de una asociación ecologista, estas ciudades demuestran que el cambio es posible. «Si una ciudad pone carriles bici seguros, la gente los usa. Si planta árboles, las calles son más frescas en verano. No hace falta inventar nada: hay que copiar lo que funciona», explica.
- Pequeños gestos
Aitana insiste en que los ciudadanos también tenemos un papel importante. «Si queremos que nuestros hijos respiren aire limpio, tenemos que cambiar algunos hábitos: reciclar bien, usar menos el coche y comprar productos de temporada para que el transporte contamine menos. Y si tienes un balcón, pon plantas: refrescan la casa y atraen a las abejas».
- Para terminar
¿Y tu ciudad? ¿Tiene suficientes zonas verdes? ¿Es fácil moverse sin coche? Escríbenos y cuéntanos qué hace tu ciudad para que sus calles sean más verdes. Publicaremos las mejores cartas en el próximo número.
