Blog «Una alemana en España» · Fiestas
Mis dos fiestas favoritas: las Fallas y San Fermín
Por Anna Weber, estudiante de Erasmus
El año pasado viví en España y vi muchas fiestas, pero dos me impresionaron más que todas: las Fallas de Valencia y San Fermín, en Pamplona. Hoy os cuento cómo las viví.
- Marzo: Valencia
El año pasado vivía en Valencia como estudiante de Erasmus. A principios de marzo, mis compañeros de piso me dijeron: «Prepárate, que llegan las Fallas». Yo no sabía qué era eso.
- Monumentos por todas partes
Un día, al salir de clase, vi que en mi calle había un monumento enorme de cartón y madera, más alto que mi edificio. En toda la ciudad había cientos de monumentos, unos grandes y otros pequeños, y muchos eran muy divertidos.
- Ruido, flores y buñuelos
Todos los días, a las dos, íbamos a la plaza del Ayuntamiento a ver la mascletà. ¡Era muchísimo ruido! Por la tarde, miles de personas con trajes tradicionales llevaban flores a la Virgen. Y yo comía buñuelos con chocolate en cada esquina: me encantaban, aunque engordé dos kilos.
- La última noche
El diecinueve de marzo, a medianoche, quemaron todos los monumentos. Mientras ardía la falla de mi calle, mi vecina, una señora mayor, lloraba. «Todos los años es igual», me dijo, «es triste, pero también es bonito».
- Julio: Pamplona
En julio, antes de volver a Alemania, fui a San Fermín con dos amigas. Llegamos el seis de julio por la mañana. La plaza del Ayuntamiento estaba llena de gente vestida de blanco, con un pañuelo rojo en la mano.
- El chupinazo
A las doce en punto, alguien lanzó un cohete desde el balcón del Ayuntamiento: es el chupinazo, el principio de la fiesta. De repente, todo el mundo se puso el pañuelo al cuello y empezó a cantar y a saltar.
- El encierro
Dos días después, nos levantamos a las seis para ver el encierro. A las ocho, muchos corredores esperaban en la calle. Los toros pasaron delante de nosotras en menos de tres minutos. Yo tenía miedo, ¡y estaba detrás de una valla! Mis amigas, en cambio, estaban muy tranquilas y hacían fotos.
- Mi conclusión
Las dos fiestas son muy diferentes: las Fallas son arte y fuego; San Fermín es música, calle y toros. Pero en las dos vi lo mismo: gente que lo pasaba genial y que me trataba como a una amiga. ¡Quiero volver!
