El Faro Digital · Cartas al director
No cierren nuestra escuela
Teresa Gómez, vecina de un pueblo de Soria
Cada día, El Faro Digital publica las cartas de sus lectores. Hoy, una madre de un pueblo de Soria escribe al director para pedir que no cierren la escuela del pueblo.
- Señor director:
Le escribo como madre de dos alumnos y como vecina de un pueblo de Soria de ciento veinte habitantes. Hace dos semanas, la Consejería de Educación nos comunicó que el curso que viene cerrará nuestra escuela, porque solo tiene seis alumnos. Me parece injusto que una decisión tan importante se tome sin hablar antes con las familias.
- Los números
Entiendo las razones económicas. No es que no sepamos sumar, sino que creemos que una escuela no se puede medir solo en euros. En primer lugar, si cierra, nuestros hijos tendrán que viajar cada día cuarenta minutos en autobús hasta la cabecera de comarca, por carreteras que en invierno se cubren de nieve. Hay días en los que el autobús, sencillamente, no puede pasar.
- El corazón del pueblo
En segundo lugar, la escuela es mucho más que un edificio con pupitres. Es el lugar donde se celebra la fiesta de fin de curso, donde se reúnen los mayores para la clase de informática y donde se vota en las elecciones. Además, es el único sitio con calefacción en el que los vecinos pueden juntarse en invierno. Cuando cerró el consultorio, hace años, fue la escuela la que acogió al médico dos veces por semana.
- Las familias jóvenes
Es evidente que sin escuela no vendrán familias jóvenes. En los últimos tres años se han instalado en el pueblo cuatro familias, dos de ellas con niños pequeños, gracias al teletrabajo y a las casas que el ayuntamiento alquila a un precio bajo. Ninguna se habría quedado si no hubiera habido escuela.
- Una escuela que funciona
Sin embargo, la Consejería solo mira el número de alumnos. No tiene en cuenta que nuestros hijos aprenden en un aula pequeña, con una maestra que conoce a cada uno, y que sus resultados están entre los mejores de la provincia. Los mayores ayudan a los pequeños, y todos aprenden a convivir con niños de edades distintas. Me parece lamentable que se castigue precisamente lo que funciona.
- Lo que pasa en otros pueblos
Sé bien lo que ocurre cuando una escuela cierra. Lo he visto en dos pueblos vecinos: se van las familias con niños; después cierra la tienda, luego el bar, y al final solo quedan las personas mayores. En cambio, los pueblos que han conservado su escuela siguen vivos.
- Nuestra propuesta
No pedimos privilegios. Proponemos que la escuela siga abierta al menos tres años más y que, durante ese tiempo, se evalúe si llegan nuevas familias. Asimismo, ofrecemos el compromiso de los vecinos: nosotros nos encargaremos de pintar el edificio y de cuidar el patio, como ya hacemos cada verano. Y estamos dispuestos a colaborar para atraer a nuevas familias a través de las redes sociales.
- Una cuestión de futuro
No obstante, sé que una carta no cambia una decisión. Por eso, el próximo sábado nos reuniremos en la plaza a las doce, e invitamos a los responsables de la Consejería a venir a escucharnos. Es importante que vean con sus propios ojos lo que está en juego.
- Conclusión
Por último, quiero dar las gracias a nuestra maestra, Maite, por su trabajo y su paciencia. En definitiva, no es que nos opongamos al progreso, sino que queremos que el progreso también llegue a los pueblos pequeños. Atentamente, Teresa Gómez.
